¿Hermanas o madres?

Asus 25 años Saiyuri es madre soltera de un pequeño de 4, pero la maternidad le llegó mucho más temprano, a los 9, cuando por circunstancias tuvo que hacerse cargo de sus hermanos. “Empiezas a ver la vida con una carga de responsabilidad que no te corresponde.

Te enseñan a cuidar de otros antes que de ti misma”, comenta la joven cuyos padres trabajaron siempre hasta muy tarde en la noche.
Santa Mateo, asesora de género de Plan Internacional República Dominicana, comenta que poner a unaniña a cargo de sus hermanos y hermanas menores es convertirla en madre a destiempo.
“Es privarla del disfrute del juego, de compartir con amiguitas, participar de actividades fuera del entorno de la casa, y eso la limita mucho a participar fundamentalmente de actividades propias de las niñas”.
La psicóloga y terapeuta de Profamilia Marina Orbe señala que a estas pequeñas las embargan sentimientos de frustración, enojo, culpa y baja autoestima. 
(( Riesgos
Un tema de género
Lourdes Pérez, coordinadora de Bienestar y Educación de Visión Mundial República Dominicana, dice que es tema de género.
“Las mujeres somos educadas para el cuidado de otros y eso puede implicar nuestros hermanos, parejas a futuro, padres ancianos...”, dice.
La también psicóloga añade que cuando se elige a una niña es muy temprano (a los 7, 8, 9 años) para ejercer un rol parental.
Hay consecuencias en el desarrollo que van desde el bajo rendimiento académico hasta la deserción escolar, renuncia al juego y la socialización e incluso riesgo de ser víctima de violencia.
Cuidar a hermanos viola derechos de las niñas
Cuando Saiyuri tenía siete años, su madre volvió a embarazarse; pero cuando habían pasado apenas tres meses del nacimiento de su nuevo hermano, un nuevo embarazo sorprendió a la familia.
En el tiempo reglamentario, la madre se reincorporó al trabajo. Saiyuri tenía 9 años y comenzó sus labores de cuidadora, aunque su abuela daba apoyo con la comida y algunos cuidados. “En un momento mi abuela no pudo seguirnos ayudando, y yo me quedé a cargo”, comenta.
La pequeña se ocupaba de recoger a sus hermanitos de la escuela, darles la comida, hacer que durmieran siesta, luego sus tareas, preparar la cena y cuidarlos hasta la llegada de la madre a las 9:00 de la noche. Solo entonces tenía tiempo para sí misma. 
“Muchas niñas, además de cuidar de sus hermanos, tienen que asumir la carga de la casa, esto es, someterse a quehaceres domésticos que pueden ser riesgosos, como es el caso de cocinar, que bien puede ser en condiciones cómodas, como usando estufa y demás, o tan incómodas como tener que buscar la leña y preparar el fogón y a la vez estar pendiente de niños pequeños”, explica Lourdes Pérez, encargada de Bienestar y Educación de Visión Mundial RD.
Validación social
Para nadie resultó ser un problema que Saiyuri se encargara de sus hermanos y de los oficios de casa. “La familia y la sociedad lo ven como una responsabilidad que la niña debe asumir. Sin embargo, en términos de derecho, es una violación porque se le dan responsabilidades no propias de su edad”, indica Santa Mateo, asesora de género de Plan Internacional República Dominicana.
Añade que en las comunidades el problema es más marcado, pero también se da en zonas urbanas, aunque con características diferentes en cada zona. Las edades fluctúan, pero con que la niña tenga uno o dos años más que sus hermanos se supone que está lista para encargarse de ellos y de la casa.
Tampoco el tema del cuidado de los hermanos es exclusivo de niños y niñas de ambientes empobrecidos. “Se da el caso en madres solteras que tienen la responsabilidad de producir, y como no tiene quien cuide a sus hijos menores es frecuente que se apoyen en una de sus hijas para que haga el rol parental”, dice Pérez.
Mateo apunta que en el fenómeno se da un aprendizaje por asociación y generacional. “Lo que aprendí de mi abuela, de mi mamá, de mi hermana mayor, eso voy a reproducir después con mis hijas. Cuando hablas con estas adolescentes, te dicen que es su destino, pero ellas podrían construir una historia diferente”. El permiso social a que las niñas sean cuidadoras de sus hermanos es violencia por las consecuencias físicas y emocionales que acarrea.
“Era trastornante que fueran mis hermanos y no yo quien comiera, durmiera e hiciera la tarea después de salir del colegio”, comenta Saiyuri. Tampoco tuvo una vida escolar como la de los demás.
“Me daba cuenta de que mis compañeras eran diferentes a mí porque dedicaban la tarde a actividades propias de su edad, y muchas veces me hacían ver que yo era la única que no podía salir, la que llegaba siempre tarde a todo porque tenía que esperar que mi mamá llegara”, dice.
Problemas académicos
El verse forzada al desempeño de un rol parental en la infancia viola a la niña su derecho al juego y limita el acceso a espacios de diversión y la posibilidad de disfrutar de la compañía de otros infantes.
Según comenta Lourdes Pérez, el juego no consiste solo en diversión, sino que desarrolla la creatividad, se explora y experimenta el relacionamiento, la capacidad de elegir y ser elegido, de compartir, de competir, de poder ser colaborativos.
Otro elemento es que cuando juega, la niña crea pensamiento lógico y experimenta roles de liderazgo. Quitarle la posibilidad de jugar atenta contra su desarrollo.
“El otro elemento que se afecta son los estudios. Uno de los elementos es que el rendimiento se afecta, porque aunque vaya a la escuela casi nunca tienen tiempo en casa o la tranquilidad para estudiar y hacer tareas y no se percibe el derecho de invertir en ello su propio tiempo”, indica Pérez.
Si además de cuidar a sus hermanos y encargarse de la casa la niña tuviera que generar ingresos involucrándose en labores productivas, suele ocurrir la deserción escolar.
Los peligros
“Una niña que está cuidando a su hermanito menor, si quiere jugar con una amiguita y su hermano se convierte en un obstáculo, lo va a maltratar y puede hasta darle golpes”, dice Mateo. La niña no cuenta con mecanismos de negociación o corrección adecuados.
Además de abusar, la niña puede ser violentada, pues puede ser quien se lleve una buena llamada de atención o castigo físico si no realiza bien su labor y ocurre algún accidente que involucre efectos domésticos, o hasta la salud y la vida de los hermanos. 
((Infancia
Sus privilegios
“Una niña no debe cuidar de sus hermanos sencillamente porque ella no es la mamá, es una hija que también necesita atención, protección y cuidado”, advierte Marina Orbe, psicóloga, terapeuta familiar y de pareja de Profamilia.
Lourdes Pérez, coordinadora de Bienestar y Educación de Visión Mundial en RD, explica que una niña no solo merece cuidado, protección y el no ser forzada a cuidar de otros, sino que debe poder participar, opinar y contribuir a la toma de decisión en la familia y la escuela. “Probablemente con estas niñas ese derecho de participar, opinar y disentir, expresar que noquiere asumir esa carga no se da.
A estas niñas no se les pregunta si prefieren cuidar a su hermanito o ir a jugar, y probablemente si se atreve a decir lo que prefiere le viene toda una carga de culpa porque no apoya a la familia”.
Por su bienestar una niña necesita, merece y tiene derecho a ser escuchada, disfrutar del juego, ir a la escuela y tener tiempo para estudiar, tener salud, alimentación adecuada y poder desarrollarse incluso espiritualmente.
“Es importante garantizar que la niña no sea madre de sus hermanos, sino que puedan ser compañeros, jugar juntos. El papel de los padres es garantizar la estabilidad emocional de la familia, y sobre todo de los hijos, darles amor, cuidado y atención”, concluye Orbe.

0 comentarios:

Publicar un comentario