Grupos apuestan todo su dinero a condena del país

LA CONDENA.- Los grupos que internamente apoyan a los haitianos que quieren ser dominicanos a la mala, por encima de las disposiciones administrativas, legales y constitucionales, apuestan todo su dinero a un solo número: la condena de República Dominicana.
El plato de la ruleta va dando vueltas, pero todavía no se para, y como es fuerte el impulso, podría llevarse un tiempo. Es interesante el caso, pues no les importa que los expedientes sean manejados con pulcritud, con transparencia y como manda el fallo. No. Lo que se quiere es la humillación de la nación dominicana, en su conjunto. Desde el momento que el gobierno reconoció la autoridad del  Tribunal Constitucional y actuó según sus términos, no queda de otra: todas las consecuencias corren por su cuenta. El TC debió haber salido del escenario, y si se mantiene, se debe a una estrategia de Estado que nadie explica y que parece necesaria. La Junta Central Electoral, por su parte, no va más allá de la fase operativa. El resto, lo verdadero, corresponde al Ejecutivo...
GOBIERNO, NACIÓN.- La situación es indudable. Fue el gobierno dominicano y no el Tribunal Constitucional que compareció ante el Consejo Permanente de la OEA. De los miembros de la misión de alto nivel que acudió a Washington, ninguno representó al órgano, que no solo fue responsable del acto, sino el más llamado a explicar razones, fines y alcances. Los funcionarios dieron la cara ante ese foro y sectores de influencia en la capital norteamericana, como si la gesta fuera propia y no de otro poder del Estado. Igual hay que decir del gráfico del periódico El País. El símbolo nazi no cubría el edificio que aloja al Tribunal Constitucional, sino el mapa de la República. La acusación, por tanto, no fue a los jueces que llevaron a cabo el hecho que se considera ominoso, sino a los dominicanos en su conjunto. A los que se congregaron el pasado lunes en el parque Independencia y a los que al día siguiente, martes, se pronunciaron en rueda de prensa a favor de las “víctimas”...
SALI” BIEN.-  ¿Qué se ganó y qué se perdió en el Consejo Permanente de la OEA? Ninguna de las partes, que se sepa, cantó victoria. Las autoridades haitianas pueden felicitarse puesto que comprobaron que sus socios del Caricom son aliados de verdad, que no se quedan en las meras palabras, en las promesas vacías, sino que actúan en consecuencia. Se comprometieron a llevar el asunto al seno de la OEA y lo hicieron. Las autoridades dominicanas pudieron quejarse, de que la diplomacia de las islas no mide a todos sus vecinos con la misma vara, pero no lo hizo. Si a posteriori se producen querellas, o cuando el voto dominicano sea relevante y necesario se lo guardan, ese será otro cantar. No obstante, vale recordar que República Dominicana salió de la audiencia con la plenitud de su soberanía y la integridad de sus principios. Hubo preocupación por los efectos de la sentencia del Tribunal Constitucional, pero ninguno de los presentes promovió una resolución condenatoria...
EL DESTINATARIO.- Igual puede decirse de los representantes del congreso norteamericano que enviaron una carta al presidente Danilo Medina, y que se equipara a una condena al gobierno y al país. Habría que ver. Los firmantes del documento fueron 17 representantes, y la totalidad de la cámara suma cuatrocientos treinta y cinco. La dignidad es la misma, pero el porcentaje ínfimo. Y mucho más si se recuerda que el Senado tiene cien miembros, y que el por ciento de quinientos treinta y cinco, sería todavía menor. Pero bueno: mandaron la correspondencia y se oponen a la Sentencia. Ahora, se quiere hacer creer que las diligencias de la misión de alto nivel fueron fallidas, y la verdad que no. Si se observa bien, se verá que la visita fue posterior a la firma. El hecho ya estaba cumplido, y era imposible que estos legisladores pudieran dar marcha atrás. Además, y es un dato a tener en cuenta, el destinatario no era el presidente Medina, sino el  elector de origen haitiano...

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